jueves, 25 de agosto de 2016

Biéli/La paloma de plata… y Kótik Letáiev

Recién hace poco me topé con lo que, entrevistado en 1965, dijo el Tovarich Vladimir florero Nabokov sobre la literatura del siglo XX… que si:

a.- Joyce y su Ulises (mira que hay que ser esnob, Vladimiro…)
b.- Kafka y su Metamorfosis…
c.- Biéli y su Petersburgo
d.- Marcel y su En busca del Proust perdido, primera parte del tiempo.

Dos cosas resultan raras, intrigantes, en esta lista… las demás son lugares comunes, y una un error imperdonable: pues todos sabemos que a Kafka y a Proust no hay quién les tosa (oiga, yo no estoy de acuerdo…)... y que Ulises es la gran estafa anglosajona… seguida y alabada, a pies juntillas, por una recua de onanistas atrapados en este pueril fraude piramidal que se nutre de inseguros y horteras, todos nuevos ricos...

En cuanto a las intrigantes, la cosa primera es obvia: su ausencia. Lo que le debió costar al Pope Nabokov no incluirse en la relación de lo mejor… aunque resulta verosímil pensar que, en 1965, Herr Vladimir se consideraba lo mejor… pero del venidero S.XXI… que Franz y Marcel estaban superados… por él, claro.

La segunda intriga era Biéli… Lo demás ya está explicado arriba.

Como Herr Biéli es una intriga, sólo decir que estaba de la cabeza hasta los pies… en La paloma de plata hay diversos síntomas y concreciones, varios deslumbrantes, de esta patología desconocida… de verdad grave. Llamarla demencia, locura, creatividad o casualidad es lo de menos, salvo que seas un obsesionado por el orden y las clasificaciones… en cuyo caso te recomiendo que te leas el dichoso Ulises hasta equivocarte aún más.

La paloma de Andréi es una mezcolanza de la recta con la curva, o si quieres, del cuadrado con la circunferencia… siempre hay más de una cosa que de la otra; a ver, si hay muchas rectas hay pocas curvas, pero cuando aparece una la disfrutas al máximo, medio te mareas, se te sube el corazón a la gorxa que otros llaman garganta, luego vomitas y descansas un rato. Pues eso… en La paloma de plata hay mucho de edificio decimonónico al que, sometido a la mano loca de Biéli, se le saltan las costuras… y es que hay unos jirones, no muchos, es cierto, por los que se le ven toditos los intestinos al asunto. Quede claro que los intestinos del diecinueve son ese aire estancado de descripción ilimitada que convierte un librajo que como mucho daría para quince páginas en uno de quinientas… dejando al margen que, como en todo, también el aburrimiento-nº19 tiene sus excepciones… No os pongo las más evidentes porque no las conozco...

Acabada La paloma de plata, escrita por el año 1909… buscando un agravamiento de la demencia de Andréi, me salté la posterior Petersburgo, escrita alrededor de 1913, recomendada por Nabokov y que queda para otro día… y he acabado en 1916, con Yo, Kótik Letáiev… miñanai, qué comienzo abrasador, qué descontrol: Herr Doktor, este tipo se está saltando su medicación... Tremendo… menos mal que no lo internaron en el cuarto oscuro y le dejaron escribir al Gachó Biély o Bely o Biéli...

En Yo, Kótik Letáiev ya no queda ni rastro del edificio siglo diecinueve… todo se lo ha cargado Herr Biéli… la mano perturbadora de Andréi campa a sus anchas, de trompo en derrapada… el librajo es un truco, un enigma, una advertencia en clave Rudolf Steiner, con eso está todo dicho… no sé, las Memorias de Abajo de Frau Carrington parecen una nana dedicada a la cordura… de las habitaciones salen laberintos y de las manos, hilos de luz que no se ven, que existen pero que no suceden.

sábado, 20 de agosto de 2016

Zambrano/Los bienaventurados... Celestes.


Tengo en el punto de mira de mis torpezas Los bienaventurados, de Frau Zambrano… y no me queda otra opción que olvidarme del libro, quiero decir de su contenido, magnífico, por cierto, y centrarme en la cubierta, todavía mejor, porque hay que decir que la cubierta…

Por partes. Primera patada: los colores que se utilizan en el enigmático diseño de planta y alzado de la Llama con Fondo Negro recuerdan, y no es casualidad, a los colores de la serie de ilustraciones que adornan los Libros Proticos de William Blake…

Segunda patada: vuelvo al diseño de la Llama, porque en él se entrevé algo que, de sólo pensarlo, nos prepara para el banquete áureo… aquí ya no os lo pongo tan fácil… si no os recuerda a nada es que no habéis visto ciertas ilustraciones sobre Esferas, Astros y demás prodigios del firmamento mejor que deciros de quién hablo es poneros alguna de estas obras:
Lo anterior se mezcla en el aire, escala celeste, con las ilustraciones y estudios de Frau Maria Einmart… veréis qué azules y qué fases de la luna y qué amarillos y qué escándalo Júpiter y Saturno… que la tipa sabía lo que se hacía sobre el papel…

 












Así uno se pasa una vida, la suya, que es la mía… y luego llegas al peaje de la autopista de rarezas, y resulta que no tienes con qué pagar tanto disfrute y el de la cabina con muy mala uva se queda con tu cabeza, quiero decir con la mía, en efectivo, cash, me la arranca de los hombros toda llena de estas majaderías y tú te quedas atolondrado sin saber a quién echarle unas culpas que son sólo tuyas, que es lo mismo que decir… a ver, un poco de orden, por favor, con quién estoy hablando, carajo.

Maa Zambrano se debe partir de risa con esa confusión de que si Ortega o Ella… home non. Qué tendrán que ver… aunque cada uno en lo suyo sea insuperable. Frau Zambrano, monumental escritora e impenetrable e ¿incomprensible? pensadora, hay que ver lo que se dice de ella, está sentada en la misma tabla redonda, e imposible, que Al faro de Woolf o las Esferas de Herr Sloterdijk… mitad quimera mitad aturdimiento, todo resumido en un laberinto.
 

jueves, 11 de agosto de 2016

Bernhard/La Calera... y así sucesivamente

Estoy en plan Maratón… no el que recomienda Jack Black, que es oírse de carrerilla todita la discografía de Led Zepellin: el Zeppathon, carrerón que ya me he pateado mil veces… sino que estoy con otro… el de Herr Thomas… más bestia aún, porque es como el Zeppathon pero escuchando siempre la misma canción… un vira/vira de granito.


Puestos a poner un obstáculo en la vida de cualquiera podríamos poner La Calera, palmaria demostración de que Bernhard nunca para de machacar y machacarse… “y así sucesivamente” Aclarar que calera es una fábrica de cal.


El “y así sucesivamente” es la frase que más se repite en el impactante librajo del austriaco atroz… después de abordar por enésima vez cualquiera de sus obsesiones que son siempre la misma, Herr Thomas nos aclara: y así sucesivamente… quiero decir que Bernhard dice cosas en la línea de que nos odia a los hombres y a las mujeres y a los hijos de hombres y/o mujeres y también sus idioteces y sus supuestas ideas y/o pensamientos todos nauseabundos y en general odia todo lo que le rodea pero sobre todo odia también lo que no le rodea por lo que odiando lo que le rodea pero también y sobre todo lo que no le rodea y precisamente por ello lo odia todo dentro y fuera de principio a fin de este a oeste… y así sucesivamente.


Cada vez que intento decir “y así sucesivamente” me lío y acabo pronunciando y así sucecivamente… me entra un terrible ceceo o, a veces, también un terrible seseo... Tengo que decirlo con paradiña: y así… sucesivamente, para que me salga bien. Al escribirlo no suelo fallar. Probad vosotros a ver si sois capaces de pronunciarlo bien, y no os confiéis.


Hace unos años hubo un crimen en tierras del interior, de por sí terrible… y que, además, llamaba la atención por el lugar, inaudito, en que acontecía parte de la truculenta y criminal secuencia… En un libro de Josef Winkler aparece narrada una secuencia similar a dicho extraño y criminal suceso, punto por punto, vaya casualidad… en La Calera, también… hombre no!, aquí pasa algo… porque os aseguro que la así denominada “secuencia criminal” resulta inverosímil… El libro de Winkler es Cementerio de las naranjas amargas, en general un coñazo… El de Bernhard, memorable, ya sabéis cuál es.


Después de leer La Calera de verdad que es inevitable pensar que ese grado de enfermedad, me refiero a cómo y sobre qué escribe Bernhard, es de traca… lo mismo pensé al acabar la mitad de sus idas de olla, desde Extinción a Tala o desde Hormigón a Trastorno por no hablar de varios de sus relatos. No sé, qué tipo... como en tantos otros libros de Herr Thomas, en La Calera el protagonista está obsesionado con el trabajo intelectual que pretende llevar a cabo, sobre el que gira toda su vida y que nunca conseguirá, ni siquiera, iniciar... moito; en este caso es un libro, que pretende que sea insuperable, sobre El oido. En otro era sobre Mendelssohn Bartholdy... en otro sobre Las capas de aire... y así suce...

viernes, 22 de julio de 2016

Rosalía/Castro/Administración. Sopa de las letras bobas.


Me estoy enterando de cosas tan sorprendentes que es mejor explicarse unomismo, todojunto y alavez. Me cogí un manual, tres renglones no más, de sincronía… con esos principios básicos me puse a reinterpretar la ¿realidad? Vaya tontería, diréis…

El resultado es el caos… me refiero a que encuentro que es un caos lo que, hasta ahora, pensaba que era el orden. De verdad… que basándolo todo en la sucesión del antes – ahora – después o en el pimpampum del blanco o negro… lo único que consigo es un caos, que antes pensaba que era el orden pero que ahora sé que es el más absoluto e incoherente desbarajuste… una broma pesada. Un trazo gordo en el que dormirse toda la vida, roncaqueterronca. Lo anterior resulta tan barateiro que paso al meollo… que es aún más pobre por mi parte escribirlo y no callármelo.

Con ello quiero decir que Rosalía, ahora poneros todos de rodillas que lo manda la Administración, vivió su infancia en un plácido palacio báltico y que se puso a escribir lo mismo que se pudo poner a presentar un programa de televisión en una cadena pública sobre qué difícil es vivir en este mar de lágrimas y de dudas y por favor para ya Rosalía de quejarte, detente, sosiégate, de verdad, habla con un médico o despide a tu representante la Administración que está arruinando tu salud aún más, pero para que es insoportable eso de quejarse todo el puñetero día convertido en eternidad, descansa un ratito, olvídate del papelón en que te han metido, quejarse siempre y en dos idiomas a la vez, motor de cuatro tiempos, quejarse de lo horroroso y lamentable que es esto de vivir pues pégate a un trueno, o haz tai chi, o viaja algo y déjanos en paz un rato, no, mejor aún, déjame en paz de una vez a mí en concreto y exclusivamente déjame en paz a mí, ya… adiós ríos adiós fontes.

Precisamente porque vivía en un plácido palacio en las orillas del Báltico estaba todo el día quejándose… asísomos. Esto me lo explicó con otras palabras pero igual diagnóstico un CompincheM.

Quede claro que aún pienso, ahora en pequeñito y titubeando pero mañana a lo mejor ya cambio de parecer, que la tipa es una escritora como un piano, quiero decir buena, hay que ver qué praderas de espuma algunas de las cosas que escribió, a mí me gustan según qué cosas pero… quede claro, también, que un piano puede estar mareado o servir para tocar como Cecil Taylor, qué gozada, o mismamente para tocarte las pelotas o, incluso, para que, cayendo estridente desde el ático hasta la acera por la que caminas, te aplaste hasta el Talón de Aquéllos, merecido castigo por no hacerle caso a los de la Dirección Xeral y no estar de rodillas postrado ante el largo, perpetuo y endogámico lamento de la Frau de Castro. Bueno…

Ingeborg Bachmann vivió su infancia en las orillas del Sar… bonito río, adiósríosadiósfontes, vio tanques y alambradas, no!, los imaginó… su marido Murguía mugía de noche, vociferaba de día, después el tipo lo ponía todo por escrito y ahora lo lees y te mueres de risa y de pavor… luego viene la Dirección Xeral y te dice que es el ABCD y entonces lo ves más claro y también negro y piensas yo paso... No se conocieron, qué suerte tuvo Ingeborg… si llega a conocer a Murguía se le ponen los pelos como escarpias, digo las trenzas como una catenaria y los de la Dirección Xeral nos la endilgan de tres en tres tazones hasta en la Sopa de las letras bobas.

En la primera parte de El caso Franza que escribió Ingeborg, no Rosalía, ojo no os hagáis un lío como yo, nos cuenta Frau Ingeborg su Retorno a Galicia, su hogar… Aún no lo he leído, El caso Franza digo, para llevarle la contraria a los de la Sopa de las letras bobas, una por papá una por mamá. Ay… Murguía/mugía/y/Rosalía/la/lía suena a canción o a estupidez para entonar en Las orillas del Sar, del Báltico o de la Ría, ía,ía,ía.

martes, 12 de julio de 2016

Benet/La (ǝlqısodɯı) Torre de Babel.

Poner del revés lo que está del derecho… empezar por el final y terminar por el comienzo. Poner los pies sobre el techo y levantar la cabeza hacía el suelo… a ver… Herr Benet fue capaz de escribir Volverás a Región… con eso está (casi) todo dicho. Viva el ingeniero. También entró en la Torre de Babel… con escalpelo, no con cinta métrica. Y con ganas de precisar algunas cosas.

Quede claro que lo del revés puede tener muy distintas interpretaciones. 1º).- Puede ser “z” a “a” ed como quien dice empezar por el final, pero del derecho… 2º).- pero también puede ser ɐɐ ”z“ ǝp, que sería empezar desde el final y del revés… 3º).- como también podemos empezar por el comienzo, pero del revés: pǝ "ɐ" ɐ "z"

La segunda opción es la que nos interesa a los descerebrados... De hecho, creo que lo que pasó cuando se construía la Torre de Babel fue que se pilló como principio el final y se puso del revés. Una vez acabado este primer impulso destructivo, qué virguería, se puso rumbo al comienzo… al que se llegó en medio de una tremenda confusión. Que aún persiste… sobre esto de la confusión creo que ya está todo dicho.

Volvería ahora al Gachó Benet y a Región... pero ya lo he hecho en otras entradas... por lo que sigo con la construcción.

Os puedo poner un ejemplo del primer caso, que es para principiantes, cosa que Herr Benet no era. El resultado podría ser el siguiente:

.siápes ol on euqnua adasap anu se teneB ed orbil le euqrop omsim ol ad em euq asoc …obircse euq ol rednetne in reel siédop on is ,ozneimoc la obmur noc y ,ohcered led ,lanif le edsed odnazepme omoc ,ísa ogid ol éuq arap euq siérid em y ...se ol euq ,adasap anu se orbil le euq riced odeuP


La segunda opción, mi favorita, es otra manera de construir, más radical, mejor, más eficiente… la que consiste en decirlo todo del revés empezando por el final y acabando en el comienzo. A saber:

˙sıádǝs ol ou ǝnbunɐ ɐpɐsɐd ɐun sǝ ʇǝuǝq ǝp oɹqıl lǝ ǝnbɹod oɯɯ ol ɐp ǝɯ ǝnb ɐsoɔ …oqıɹɔsǝ ǝnb ol ɹǝpuǝʇuǝ ıu ɹǝǝl sıépod ou ıs 'ozuǝıɯoɔ lɐ oqɯnɹ uoɔ ʎ 'séʌǝɹ lǝp 'lɐɟ lǝ ǝpsǝp opuɐzǝdɯǝ oɯoɔ 'ísɐ oƃıp ol énb ɐɹɐd ǝnb sıéɹıp ǝɯ ʎ ˙˙˙sǝ ol ǝnb 'ɐpɐsɐd ɐun sǝ oɹqıl lǝ ǝnb ɹıɔǝp opǝnd

Todo lo anterior es una chorrada bien aburrida… que tendría alguna gracia, muy poca, es cierto, si ahora yo os pusiese del derecho y de principio a fin el puñetero comentario que arriba traduzco, junto con el famoso cuadro de Brueghel La torre de Babel:


viernes, 1 de julio de 2016

Bernhard/Hormigón

Creo que lo mejor de Herr Bernhard es… son sus libros. Confirmar que lo anterior es un juego de palabros, una tontería, porque está claro que lo mejor de Bernhard son… es su fotogenia

Que si repetitivo, que si contradictorio, que si… que sí, carajo, que sí... qué manía con el tipo austriaco. Hace unos meses, en el suplemento cultural del diario de más tirada, el que escribe en la 2ª página, famosísimo y premiado escritor, contaba que nunca había leído a Bernhard… y que recién lo hacía ahora. No le creo... El caso es que, a buenas horas tras leerlo por primera vez estos días, nos cuenta que el gachó Thomas es un… lo que tendría que contarnos es qué pinta en un suplemento literario un tipo que no sabe quién es...

Tengo un lío fenomenal dentro de la cabeza que me impide distinguir lo que hay fuera de ella… Con el amigo Thomas el lío que tengo en la cabeza me impide diferenciar entre sus libros… bueno, con la justa reconozco como singularidad los que menos me gustan, quiero decir que distingo El imitador de voces… de los demás, de esa increíble, uniforme y predecible argamasa de bilis, exabruptos, exageración, repeticiones, música y gloria… pues de todo eso no distingo nada salvo un mojón inmenso en las entendederas, un chaparrón de verano, un empacho de emoción… bestial.

Lo de Hormigón más que título de uno de sus libros suena a resúmeme al tipo Bernhard en una palabra… hormigón, beton, concrete… También nos valen como resumen en una palabra otros de sus títulos… Trastorno, Tala, Helada, Extinción… te he pedido que me lo resumas en una palabra… es el título de otro de sus libros, bueno como resumen y como libro.

Peter Handke lo resume con más palabras, ya lo sabemos… hay de todo en ese despliegue, desde alabanza hasta inquina. Ahora repaso alguno de los comentarios de Handke… no sé… Pobre Peter, Thomas sale mejor retratado por la cámara, no hay duda. Aunque Handke tiene esas fotos setenteras que son como de cine del mejor… pero pocas más.

Quede claro que El imitador de voces me decepcionó… pero es que en esos relatos brevísimos salen todos esos muertos y trastadas y cosas terribles, y te quedas… En Hormigón como que se comprime, aún más, si cabe, toda la mugre, la bazofia… quiero decir: la herencia, la familia, su país, su pueblo, sus periódicos, él, los demás, tú, yo, la indecisión, sus lectores, los defensores de animales, la metástasis social… todos acribillados en el paredón de Thomas. De risa, vamos.

Una cosa que puede hacerse después de meterse una píldora de Bernhard sin anestesia, en plan cacofonía… es leerse su eco en Cuando llegue el momento, de Josef Winkler… impactante (pinchad aquí).


lunes, 27 de junio de 2016

Löwith/Alemania 1933... de nuevo en Todtnauberg.

Está lo de dedicarse a destripar, siempre teóricamente, el interesante momento que va de la detonación hasta la gran explosión o deflagración… cuestión centesimal que, traducida, después, por iluminados, asambleas y transeúntes varios, se concreta en el mismo momento que va de la pura teoría a la pura carnicería... esta segunda, por desgracia, muy real… y maloliente, todo junto.

Luego, pasadas la carnicería, el pestazo y enterrados los restos, terrible manifestación práctica de, entre otras cosas, las teorías del momento, a los creadores de estas teorías del momento se les queda cara de espanto y susto… o de escritor genial y rector de universidad… o de todas estas cosas a la vez. Qué lío… como el momento que va del dicho al hecho, del manual a la práctica. Luego ya es después. Y según el caso, tarde.

Bueno… con abominaciones y dudas semejantes se ve uno deambulando, de nuevo, por la Selva Negra… rumbo a la cabaña de la lumbrera máxima… descubridor de momentos… varios milimétricos y algunos con consecuencias en los manuales de historia.

Karl Löwith paseó los mismos momentos y pensó los mismos lugares que M.… y le dolían cada vez más a medida que pasaban esas cosas que pasaron en las inmediaciones de 1933. Alrededor de la cabaña de Todtnauberg sacó alguna foto… y habrá tomado algunas notas de admiración… y otras de abandono y cerrazón, conversando con Herr Martin. Lo mismo que Paul Celan, que rindió ¿incomprensible? visita al lugar y a su dueño pasada la 2ªGM.

En Mi vida en Alemania antes y después de 1933. Un testimonio, de Karl Löwith, aparecen las fotos de la cabaña, de su maestro Martin Heidegger, de Edmund Husserl, maestro del propio MartinHHerr Löwith se abre las tripas, se disecciona vivo en comentarios impagables… y nos lo cuenta todo, con pelos y señales de cruce, curva peligrosa y firme resbaladizo. Para que se sepa, o para desahogarse, o para ganar un concurso de ya os lo había dicho yo… El caso es que Karl Löwith ya lo había dicho, antes de los redobles de tambor que, años después, abrieron, entre cañonazos y alambradas, orejas y ojos por doquier.
El círculo viscoso, el encontronazo, la jugarreta, lo que haya sido que pasó entre Husserl y Heidegger pero que parece que fue poco edificante, tal y como generalmente se nos presenta… pues de todo ello nos habla y cuenta Löwith… al que no se le escapó ningún detalle, allí en Freiburg él también… dejadle que se explaye.

El librajo es mantecoso y refrescante, lo mismo baja solo que necesita algo de ayuda… te das un atracón difícil de explicar, y más, aún, de entender: mitad metafísica, mitad cotilleo con nombres y apellidos de lumbreras tedescas, todo presentado a discreción, por orden cronológico, por orden alfabético, por orden. La cabaña en la montaña fotografiada en blanco y negro, lo mismo que Edmund y Martin cara a cara.

martes, 24 de mayo de 2016

Mörike/Mozart de camino a Praga… y ven a Proust

Hay andamiajes que se te caen nada más ponerles un ojo encima, o soplarles…

El Ulises de James Joyce, estoy cansado de decirlo, pero insisto, complejos de uno, es el mejor ejemplo, el paradigma de ello: un manojo de flores mustias ya al nacer, repintadas por un pedante y presentado, el chusco conjunto, como original artístico… de risa.

Un día con ganas de trabajar cogí por banda a ciento veinte lectores fans acérrimos del Ulises… a todos les hice la misma pregunta: qué tipo de humor os gusta… casi todos me contestaron: el humor inteligente.

Pocas cosas identifican mejor y a mayor distancia a un tonto que esa respuesta… en serio.

Seguía con ganas de chollo así que pillé por banda a ciento cincuenta tipos a los que no nos gusta el Ulises… y éramos igual de tontos. Los extremos se tocan y las excepciones se compensan… de ahí la simiesca simetría que se da, por ejemplo, entre el conjunto (poco edificante) de la clase dirigente y el conjunto (mucho menos edificante, por más numeroso) de los electores, todos babosa y ciegamente convencidos de que su tribu es blanca y limpia, y las restantes, sucias y pardas… cavernícola, siniestro.

Bueno, paso a Proust. A Marcel Proust… Porque te lees el librajo de Eduard Mörike, el que lleva por título Mozart de camino a Praga… y, acto seguido, te pones en contacto con Proust, me refiero a personalmente, mediante requerimiento notarial, que la cosa es seria… para que te devuelva la pasta o el precio de la entrada… a ver, Herr Proust, que no es lo mismo que cante Brian Johnson a que lo haga Axl Rose, que me devuelvas la entrada, carajo, ya mismo.

Para leerse este Mozart de camino a Praga no hace falta mentalizarse, como cuando vamos obligados a una fiesta con gente diez veces más pedo que nosotros… no, no es necesario.

Como los prejuicios los tengo de saldo final de temporada, me olvido del aire ñoño que podría aparecérseme a las primeras de cambio en Mozart de camino a Praga, todo muy minué… y, sorpresa, resulta que a Herr Mörike le salió una cosa que cuidado con ella y que, por momentos, se adelanta a su tiempo… y atropella, se lleva por delante, creaciones que se dicen originalísimas de cierto autor muy posterior, le estará llegando ya el requerimiento: a él y a su magdalena… creaciones que te topas perfectamente perfiladas y desarrolladas tiempo ha por otros escritores como Eduard…

Ya lo sé… es de lo más habitual, cierto… pero no lo esperaba. En busca del tiempo perdido es una cosa inmensa e impactante, vaya ida de olla memorable… y, muchas veces, torpe y pobremente reducida a la anécdota de la magdalena… pues lo de la muffin, digo magdalena… leeros a Mörike y me diréis… que va a ser que no es sólo del Gachó Marcel la idea o recurso… thrombocid para la pupa.

Acabo de recibir la contestación del Monsieur Proust al requerimiento… me reta a un duelo. Quirillo, yo paso… le mando a Eduard Mörike y que sea lo que…

jueves, 19 de mayo de 2016

Cuentos únicos... tras el Barón Corvo.

Lo de cuentos está claro… lo de únicos, a veces, también. Pero hay más, moitomáis… empezando por el pepinazo de Lequeu que va en la cubierta, no sé si arquitecto, revolucionario o qué.

Nos cuentan en la introducción que los relatos de esta selección llevan ese apellido de tanta índole que te echa para atrás porque se trata de rarezas… bien por su calidad, superior, dentro de la obra del autor, bien por su categoría… a ver, por tratarse, alguno de ellos, del único relato del escritor o no escritor de turno… Un lío, un empezar dando la murga, un cuerpo a tierra… un pelotón de fusilamiento literario. Los cuentos vienen siendo, sobre todo, del periodo de entreguerras, 1ª y 2ª manualidades. Fantásticos y de terror.

Estas portadas me machacan, como un estribillo pegadizo… se me meten dentro y no me dan descanso. Lo mismo que me pasaba, ¿o aún me pasa? con la teta contumaz que me apuntaba al entrecejo en una edición a todo color de Chambre Close de Bettina Rheims que vi un día sin querer… en un escarapote, digo escaparate. Cosas que pasan… Hace unos días se me pegó una canción que pillé en la radio, decían que el deseo salta muros al revés… pegadizo.

Lo mejor, aparte de varios de los relatos, es lo que nos cuentan de sus autores en una especie de reseña biográfica que va antes de cada uno de los Cuentos únicos, preparada, la reseña, sin piedad y para hipnotizar…. Como que han dado permiso a ¿quién? para que nos envenene la mollera con algún que otro balonazo tóxico y encantador referido a las idas y venidas de los autores, sus quiebros, sus trompadas; un esbozo que abre las ganas de empacharse de ellos… y  moito máis.

Entre unos y otros sale alguna vaca sagrada e intocable… y muchos autores que no suenan ni con las válvulas al rojo y el volumen en el piso de arriba… el librajo es una gozada, de verdad. Me pareció corto, de lo divertido y bueno.

Pero ojo, que si juntas las notas biográficas te quedas con un libro para enmarcar y aún mejor que el conjunto tal como viene, aunque demasiado breve… la cosa recuerda a lo que pasa con la descripción del río con la que se abre y cierra El Jarama, descripción por la que, en repetidas ocasiones, dieron la enhorabuena a Ferlosio por considerarla lo mejor del libro… aclarando él, después y visto el alcance del malentendido, que no era suya, que esas palabras las había tomado de una “Descripción Física y Geográfica de…” y que sí, a él también le parecían lo mejor de su El Jarama.

Pues eso, de quién carajo son las notas biográficas que acompañan y preceden a cada uno de los Cuentos únicos… Herr Marías firma la introducción del libro, en la que, de perfil, nos indica que “el lector encontrará notas biográficas sobre cada autor antes de cada cuento, así como detalles relativos a la procedencia y fecha de publicación original (y casi siempre única).”, precisa, poco después, que algunas de las traducciones son suyas, y acaba puntualizando: “la selección es de mi entera responsabilidad y, como toda selección que se precie, absolutamente arbitraria.” Antes, el dato del copyright aclara “De la selección y prólogo: Javier Marías 1989”… de ahí que se intuya la orfandad de las notas biográficas, que no son ni selección ni prólogo y lo mejor del libro.

Entre las muchas sorpresas que aparecen a lo largo de esta recopilación, no es la menor la referida al Reino de Redonda leeros la nota biográfica de John Gawsworth, que os remite a M.P. Shiel, quien nombra e instituye heredero del Reino de Redonda al propio Gawsworth, quien edita y publica en vida varios de estos relatos únicos entre los que se encuentra, también, uno suyo… y luego seguís la pista de la familia real del Reino de Redonda y ya me diréis qué mejunje o bochinche… y acabáis llegando hasta el propio Marías.

Salto a Frederick William Rolfe, el Barón Corvo, que se cruza y entrecruza, aparece y desaparece en las notas biográficas de varios de los seleccionados únicos… eclipse y cerrojazo. Serán las exterioridades del interior. Ni idea… del Barón Corvo tengo a punto su Adriano Séptimo, de la misma colección que estos Cuentos únicos. Pistas y más pistas con las que me dedico a tapiar cualquier solución, como debe ser. Cuando ni sabía quién era el tipo Rolfe, me regalaron En busca del barón Corvo, tremendo librajo de A.J.A. Symons que me dejó pendurando hasta la medular, de los que muerden y no sueltan. Ahora voy a reposar los sinsentidos.
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